CONFERENCIA

El objeto como alegoría del poder político

A partir de la obra El emperador Carlos V de Juan Pantoja de la Cruz, 1605


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El extenso territorio que Carlos V recibió en herencia de sus padres y de sus abuelos lo obligó a mantener durante todo su reinado una actitud de decidida y continuada intervención en los asuntos de la política europea, y a concentrar sus esfuerzos en dos focos continuos de conflicto: Francia y los protestantes alemanes. Para hacer frente a estas amenazas, que ponían en peligro permanente las fronteras del imperio, no había bastante con el mantenimiento de un numeroso ejército que defendiera los territorios de la corona hispánica; había que librar también una batalla ideológica, basada en la proyección de una imagen de poder absoluto y de legitimación de esta autoridad. El vehículo de transmisión de este mensaje se planteó a través de la pintura y la escultura, que, configurando una imagen áulica del monarca que remitía al poder imperial del mundo romano, justificaba la concentración de atribuciones en una sola figura, la del emperador del Sacro Imperio.

Carlos V utilizó el arte como ningún otro monarca lo había usado antes, como arma de difusión del poder hegemónico que ejercía sobre buena parte de Europa y sobre el Nuevo Mundo. Esta autoridad quedará manifestada especialmente a través de los retratos, auténticas alegorías de un poder que se manifestaba a menudo a través de los objetos que acompañaban la efigie real, y que constituían la clave de lectura del sentido programático de estas pinturas.


A cargo de:

Carme Narváez, doctora en Historia del arte y profesora del Departamento de Historia del Arte de la UB

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