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Sputnik: la odisea del Soyuz 2


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La comprobación de la información, la reflexión sobre la verdad de los documentos o de los datos obtenidos, la procedencia de las fuentes, la comprobación de los resultados..., son el alma del conocimiento científico. En ciencia toda la información debe ser comprobable y falsable.

El conocimiento científico avanza porque existen personas capaces de dudar del pensamiento establecido.


Sputnik: la odisea del Soyuz 2

Entre las versiones oficiales de la historia y la trama de los hechos reales suele existir una gran distancia. La crónica de la cosmonáutica, sobre todo en sus inicios de riesgo y aventura, está salpicada de engaños, sin duda porque la propaganda política pesaba más que la investigación científica y el desarrollo tecnológico.


Tras la pista de Iván Istochnikov
La Fundación Sputnik, creada bajo el impulso de la Perestroika, se propone esclarecer muchos episodios oscuros del programa espacial soviético. Uno de los más enigmáticos es la epopeya del Soyuz 2. Esta nave fue lanzada el 25 de octubre de 1968 con el coronel Iván Istochnikov y la perra Kloka a bordo. Por motivos aún desconocidos el cosmonauta desapareció en el transcurso de una misión en la que pretendía intentarse el acoplamiento en órbita con la nave gemela Soyuz 3. La maniobra fue abortada y la nave fue recuperada más tarde, pero ya sin tripulante. Ya fuera porque se tratase de un sabotaje o de un accidente durante una salida extravehicular (la cápsula presentaba el impacto de un meteorito), las autoridades soviéticas no quisieron reconocer la enojosa pérdida de un hombre en el espacio. La versión que tramaron fue que la Soyuz 2 era una nave totalmente automatizada, tripulada por control remoto y, por lo tanto, sin piloto. Para mantener la credibilidad de dicha explicación, las fotografías de Istochnikov fueron retocadas o sacadas de circulación, los archivos manipulados, sus compañeros chantajeados y su familia confinada en Siberia. A efectos oficiales, el cosmonauta Istochnikov habría muerto de enfermedad días antes. La historia se reescribía según los dictados de unas oscuras "razones de Estado".

Pero finalizado el tiempo del temor, finalizó también el pacto de silencio. Con la glasnost los documentos secretos fueron desclasificados y los investigadores pudieron reconstruir el hilo de los acontecimientos. Con los datos actualmente disponibles, la Fundación Sputnik ha reunido distintas fotografías y materiales que permiten la reconstrucción más completa de esta apasionante y trágica odisea, que todavía hoy resulta absolutamente increíble.

La muestra consta de una colección de fotografías y objetos bastante curiosos, como una bolsa para la recogida de orina en condiciones de ingravitación, el tenedor y el abrelatas que fueron utilizados el 6 de agosto de 1961 por Guerman Titov, el primer hombre que comió en el espacio y segundo cosmonauta soviético, fotografías dedicadas, diarios, dibujos técnicos, diagramas y papeles personales de los cosmonautas.

El comisario de la exposición, el profesor Joan Fontcuberta, experto en temas del espacio y representante de la Fundación Sputnik para la Unión Europea, escribe: "Más allá del esplendor del cosmos que muestran la mayoría de estas imágenes, esta exposición es también la denuncia de una gran impostura. El espectador atento no dará crédito a sus ojos. La fotografía nos habla de la contribución en la construcción de conciencias, por encima de todo nos habla de su fragilidad como documento. Aquí vemos como un poder totalitario manipula la información y utiliza la tecnología para tergiversar la realidad, pero de hecho es toda la epistemología de la imagen fotográfica lo que queda críticamente en duda."
Esta exposición ha sido producida por la Fundación Sputnik de Moscú. Su actual presentación en CosmoCaixa ha sido coordinada por el profesor Joan Fontcuberta, representante de la Fundación Sputnik en la Unión Europea.

Creo que nos quedamos ciegos, creo que somos ciegos. Ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven.

José Saramago


Estamos en la era de la información: internet en multitud de aparatos, un gran abanico de cadenas de televisión, periódicos, revistas, libros, exposiciones, museos... La información es tan abundante que no ahoga. Pero ninguna información es neutra y a veces puede darse un giro a la verdad, solo con suprimir o añadir datos intencionada y premeditadamente. El  pensamiento crítico es una valiosa herramienta para considerar el cariz de cada información. Es lo que muestra esta exposición. No todo lo que se publica en internet es cierto, no todo lo que se escribe en los libros es totalmente real, ni tan solo todo lo que muestran los museos está siempre científicamente probado... En palabras de Joan Fontcuberta, "no se trata de engañar, sino de dar instrumentos para evitar el engaño".


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